Resumen del libro “Padre Rico, Padre Pobre” de Robert Kiyosaki

Sin temor a equivocarme, hablar de Robert Kiyosaki es una de las cosas que más nos gusta a los que estamos en esta carrera de ganar ingresos pasivos.

Nos gusta, más que nada, por la sencillez de cada uno de los conceptos que va dejando entrever en sus libros.

Robert  tiene muchos libros desparramados por aquí y allá. Pero Padre Rico, Padre Pobre es el más famoso de todos.

Fue el que lo dio a conocer a todo el mundo. Bueno, a Estados Unidos, que es casi lo mismo.

He querido hacer un resumen completo del libro, de los conceptos dentro de él, porque reconozco que existe una gran probabilidad de que sea el primer libro querrás leer al entrar en este mundillo

Que si ganar ingresos pasivos, que si generar esto o lo otro, que si emprender. Casi todos comenzaron buscando libros y se toparon con este de Kiyosaki

Como dije, es su libro más famoso. Es el segundo que ha publicado.

Por eso, antes de hablar barbaridades y adulaciones sobre los párrafos, tenemos que analizar el contexto.

Para juzgar Padre Rico Padre Pobre tenemos que contextualizar el libro

A los que no somos tan jóvenes, contextualizar es algo así como que nos pregunten dónde estábamos o qué hacíamos el 23F, mientras aquello ocurría.

Porque los libros nacen, se publican, ocurren, y aunque los podamos leer mil veces durante mil años, nacieron y pertenecen principalmente a una época.

Y sí. Tengo que decirlo y que salga desde dentro de la entrep…, porque muchas personas critican al libro por considerarlo pobre en sus conceptos o qué sé yo, creyendo que porque lo leen en 2019 es un libro que salió en enero. No. Tenemos que contextualizar.

El mundo que abrazó a Padre Rico Padre Pobre estaba a punto de recibir el nuevo milenio. 1997 el año de la primera edición.

Un mundo donde la gente estaba por experimentar el cambio más radical de la vida. Salir de la burbuja industrial para entrar a la burbuja digital.

El libro se publica justo en medio de una sociedad donde los padres (nacidos y formados en la burbuja industrial) educaban a los hijos (nacidos y empezados a formar en la burbuja digital naciente) para que estudiaran mucho, buscaran el mejor empleo, exigieran sus derechos y beneficios (dinero, dinero, créditos, tarjetas, deudas, dinero) y recibieran una jubilación digna.

Sí. Y no me digas que tus padres no te dieron esa motivadora definición del sentido de la vida.

En ese contexto, justo al medio de ambas burbujas, se publica “Padre Rico, Padre Pobre”.

Para muchos, una crítica de cómo estaban criando a sus hijos. Tranquilo Robert, hoy día los dejamos 12 horas entre tableta, móvil, TV y consola de videojuegos y mira qué bien se la pasan. Ni parece que estén en casa.

Para otros, una advertencia de primera mano de que algo estaban haciendo mal.

Pese a esto, el libro sigue siendo una maravilla. Como digo, es posiblemente el primero que leerás o hayas leído cuando te picó el mosquito que contagia la “emprendeduritis” (hinchazón del músculo emprendedor).

Anda, que me he inventado la patología, lo admito.

Pues nada, me quito el traje de profesor de historia de la literatura. Ahora que sabes cuándo se publicó y en qué gastaba su tiempo la gente en el 97, es hora de hablar en serio.

Breve resumen de cómo se cuenta la historia en el libro

En Padre Rico Padre Pobre la historia se va contando en primera persona. Es decir, que el mismo Robert va dejando anécdota tras anécdota de lo que fue su infancia en Hawaii, donde tuvo la oportunidad de criarse y formarse con dos hombres distintos.

Uno era su padre biológico, al que llamaba Padre Pobre. El otro era el padre de su mejor amigo, Mike, al que llamaba su Padre Rico.

Nota: No pienso contar toda la historia. Siempre he creído que si alguien quiere aprender lo que dice un libro, nada mejor que comprarlo (en físico, en digital, en mímica,…). Sólo quiero colocarlos en “la misma órbita” para que entiendan el resto de lo que les tengo que decir. ¿Mentendéis?

Entonces, (perdonen la abrupta interrupción) para la fecha en que transcurre la historia ni el padre de Robert (maestro de escuela contratado por el gobierno) ni el padre de Mike (dueño de una cadena de supermercados y pequeños restaurantes) eran o pobre o rico.

Sin embargo, le iban dejando ver sus creencias. Sobre todo las financieras.

Robert veía, analizaba y escuchaba cómo pensaban y tomaban decisiones acerca del dinero. Y de la vida, que casi siempre implica dinero o finanzas (aunque simbólicamente).

La historia transcurre acerca de cómo estas decisiones y creencias fueron convirtiendo a ambos hombres en su Padre Pobre (cada vez más dependiente del Estado y sobrellevando las finanzas a mes cumplido) y en su Padre Rico (cada vez más “generador de ingresos pasivos”).

Como podrás haber leído, se trata de un libro escrito en un tono de narrativa sencilla, casi que autoayuda, y esa fue una de las claves de su éxito.

Nadie va a comprar un libro de “enseñanzas de la contabilidad y administración financiera personal” para leerlo los domingos por la tarde, de forma lúdica. Nadie.

En cambio, a través de Padre Rico, Padre Pobre y desde una serie de anécdotas, se van dejando conceptos puros y duros de las matemáticas, la contabilidad, las leyes, las finanzas y la administración de recursos en todos los sentidos.

Padre Rico Padre Pobre es el libro que tiene la culpa de que los autores de autoayuda salieran de sus cuevas y llevaran sus libros a las editoriales. Tras el éxito de este surgieron muchos libros de autoayuda similares. Algunos incluso mejores y con conceptos más profundos. Aunque rey siempre será el rey.

Si llegaron hasta aquí verán que les he enseñado mucho. Y gratis. Y eso que todavía no les hago un resumen de lo que realmente importa.

Pero uff! Ya sientes que lo has leído.

Es lo que quería lograr. Es mi don.

Conceptos importantes que Padre Rico Padre Pobre tiene para enseñarnos

Este libro engloba conceptos que tienen que ver con todo. Con la vida misma, con cómo administramos nuestro tiempo, nuestro dinero, qué hacemos cada día, desde que nos levantamos de la cama hasta que nos acostamos a pensar en lo que no hicimos y queríamos hacer.

También habla de finanzas, de impuestos, de cómo hacer más dinero y de muchos mitos que tiene la gente en la cabeza que le impiden emprender, o tan siquiera ser libres o felices haciendo lo que realmente les gustaría hacer.

Sí, Padre Rico Padre Pobre es como jugar Los Sims. Es un ejemplo de la vida que es posible pero en la que debes tomar decisiones. Y no en el libro (como sucede en aquel juego de Maxis), sino en la vida real.

De allí que existan conceptos importantes que llamen nuestra atención.

La Carrera de la Rata

“Hay una diferencia entre ser pobre y estar arruinado. Arruinado puede ser algo temporal , y pobre es eterno.” Robert Kiyosaki en Padre Rico Padre Pobre

Gran parte del libro se centra en el famoso concepto de la Carrera de la rata. En el prólogo del libro podemos encontrar una definición breve de lo que es, explicada por el mismo Kiyosaki.

Pero si queremos meter el dedo a la yaga del conocimiento, lo mejor es leer lo que les digo a continuación.

¿Conoces alguna persona que tiene un trabajo estable que le permite comprar un coche usado para ir y venir con mayor comodidad al trabajo? Seguramente sí. Entonces quizá conozcas a esa misma persona, que recibe una paga extra o un ascenso (incremento de salario incluido) e inmediatamente piensa que como tiene más dinero ingresado, es hora de cambiar ese coche de segunda mano (que funciona de maravilla) por uno mejor. Porque gana más y necesita más.

¿Conoces alguien así? ¿Eres así?

La Carrera de la rata, tal como digo en la imagen, es un círculo vicioso en el que siempre vas con el tiempo (o dinero) en contra. Para pagar tus deudas anteriores contraes deudas nuevas, para hacerlo debes trabajar muy duro y al final de la vida te das cuenta de que nada ha servido para algo productivo. Estuviste encerrado, cual rata, en una carrera que no llevaba a ningún lado.

Como una serpiente comiéndose la cola.

Este es uno de los conceptos más importantes del libro, porque nos permite preguntarnos si estamos en la persecución de esos objetivos que la verdad no sirven de nada (recibir sueldo para gastar en cosas que nos harán seguir gastando, siempre) o si en realidad estamos próximos a salir de la carrera de la rata.

Inteligencia financiera

“La única diferencia entre la persona rica y la persona pobre está en cómo utilizan su tiempo”.

Lo que Robert Kiyosaki denomina el Coeficiente Intelectual Financiero.

La inteligencia financiera es lo que nos permite encontrar ventajas donde otros no las ven, ver venir oportunidades de negocios o de emprendimientos donde otros ni siquiera sueñan que exista una oportunidad o un mercado, ganar dinero incluso sin tener dinero para invertir, y saber encontrar personas con mayor inteligencia que nosotros y hacerlos que trabajen y nos hagan ganar dinero.

La inteligencia financiera es como cualquier otro tipo de inteligencia. Es decir, se cultiva. Tú puedes ser más inteligente, y siempre vemos quien dice que mientras juegues ajedrez, resuelvas crucigramas y leas estarás mejorando tu coeficiente intelectual.

Y aquí pasa lo mismo.

Mientras más nos formemos en lo relativo a las finanzas, más inteligentes vamos a ser financieramente.

Robert Kiyosaki nos deja saber 4 campos principales en los que todos deberían formarse:

  • Contabilidad:mientras más conocimientos contables tengamos, mayores beneficios le sacaremos a nuestros ingresos, al dinero invertido, a los activos y a los pasivos.
  • Inversiones:la única manera de ganar dinero es invirtiendo. No necesariamente dinero. Pero conocer cómo funcionan las inversiones es la mejor manera de ir acercándose al objetivo de la libertad financiera.
  • Mercados financieros: los mercados financieros resumen todos los movimientos que se producen en la economía. Y estos mercados también afectan a la economía más baja. Conocer cómo funcionan los grandes mercados te ayudará a tomar siempre las decisiones acertadas. Sin importar si quieras invertir en mercados, en Forex, criptomonedas y otras virguerías.
  • Legislaciones:todos creemos que debemos pagar impuestos sí o sí. Y eso está bien. Pero no todos pagan lo mismo. Algunos pagan más que otros, pudiendo pagar menos. A eso se refiere Kiyosaki. A usar todos los elementos legales a nuestro favor para, dentro del marco legal, ahorrar dinero. ¿O el 20 o 30% de ganancias anuales es algo que nos plazca dejar en Hacienda?

Conocer estos conceptos nos ayuda no sólo a generar más dinero y oportunidades, sino a reconocer dónde estamos dejándonos tirada la pasta. Vamos, que duele y mucho.

La diferencia entre un activo y un pasivo

“El activo más poderoso con el que contamos es nuestra mente”.

Mientras más grande sea la casa más grande es el activo que tenemos en propiedad. Sí, más de uno piensa de esa manera.

Pero, la realidad es que pocos conocen la diferencia entre un activo y un pasivo.

Así, tal cual la fotito de arriba: Si algo te deja dinero mes a mes, es un activo. Si te lo va sacando, vamos, que es un pasivo ladrón.

Entonces, cuando tienes una casa: pagas recibo de luz, de agua, de internet, de televisión digital o satelital, servicios adicionales, cuota de mantenimiento por acá y cuota por allá. ¿Qué activo es ese?

Robert Kiyosaki se plantea conceptos para, aparte de ejemplificar, hacernos entender por qué muchas personas (clase media y para abajo) se enfrascan en comprar “falsos activos” (casa grande, coche potente) cuando en realidad están comprando pasivos que acabarán sacando mucho dinero de nuestros bolsillos, en lugar de dejarlos.

Así, Robert habla de qué cosas sí son activos: negocios, acciones, fondos, bienes raíces (siempre que te generen, claro), propiedad intelectual, e incluso tu mente.

La cita de arriba dice que tu activo más poderoso es la mente. Porque no necesitamos dinero para generar activos cuando tenemos al más poderoso. Es un activo que crea y genera activos.

Este concepto que define lo que es un activo y un pasivo se encadena con el siguiente, también explicado hasta el cansancio en el libro.

Lo que acumulan los ricos y lo que acumulan los pobres

“El rico se enfoca en su columna de activos, mientras que todos los demás se enfocan en sus columnas de ingresos”.

Es duro que te digan las cosas en la cara. Y más en forma de libro, porque en tu mente las palabras las escuchas con tu voz.

Cuando Kiyosaki habla de que la mayoría de los ricos se esmeran cada día en buscar nuevos activos para sumar a sus filas, la clase media y la clase baja aspira tener un poco de dinero para comprar pasivos.

Algunos incluso se endeudan para comprar pasivos, para luego seguir endeudados para pagar el dinero que ese nuevo elemento les va quitando.

Padre Rico Padre Pobre explica, aunque de manera breve -ya que algunos conceptos fueron luego detallados en libros posteriores de mi buen amigo Robert- que alguien que quiera ser rico o financieramente libre debe construir activos.

Activos que luego puedan ganar el dinero sin que esa persona lo tenga que trabajar (sí, ingresos pasivos, exactamente eso).

Así que la próxima vez que compres una caja de Nutella con tu tarjeta de crédito, recuerda asumir tu responsabilidad de comparar: ¿estoy acumulando activos o pasivos?

Hacer que el dinero trabaje para ti

“Sólo tienes un cierto número de horas en un día y un límite para las que puedes trabajar. Entonces, ¿por qué trabajar duramente para conseguir dinero? Aprende a hacer que el dinero y la gente trabajen para ti y serás libre para hacer las cosas importantes”.

Este concepto de los ingresos pasivos aparece dividido en dos partes durante todo el libro.

Por un lado nos encontramos con el típico consejo de que debemos hacer que sea el dinero o activo que ya tenemos el que consiga más dinero o activos.

Eso es fundamental cuando queremos alcanzar la libertad financiera.

Sí, algunos lo alcanzarán con el empleo. Pero no consigo verlos entre nosotros. No se les ve libres tío.

Entonces, es obvio que para lograr alcanzar ese grado de independencia y despedir a tu jefe debes hacer que el dinero consiga más dinero.

Imagina a tu dinero levantando en la mañana, cepillándose la cinta de seguridad, y saliendo a buscar más dinero. En la tarde-noche, ha vuelto con 200 euros.

Eso es lo que se propone. Claro, sin la tontería del ejemplo.

Pero además, hay otro punto que también se propone dentro de eso de que el dinero trabaje para ti.

Y es lo más importante.

Ve por palomitas y soda.

….

Ya has vuelto, supongo.

Es lo que tiene que ver con los lujos.

Lo primero que queremos hacer cuando “nos vaya bien” es comprarnos un cochazo y salir dos meses a Ibiza sin dormir nadando en espuma de cerveza. ¿Te descubrí eh?

Pues, Kiyosaki recomienda que los lujos (todo lo que sea un pasivo y costoso) sea comprado con los ingresos que generen tus activos. Sí, esos 200 euros que tu dinero salió a buscar aquella mañana.

El error más grande de casi todos está en comprar pasivos con el dinero que ganan por su trabajo (sueldo), en lugar de usar ese dinero para crear un activo (que no se gasta) para que sea ese quien consiga los lujos.

Ya sabes. Si quieres nadar en cerveza, 60 días sin dormir en Ibiza y un cochazo, primero debes construir un activo que te haga generarlo.

Hacer algo siempre será mejor que no hacer absolutamente nada

“La palabra más destructiva de todas es la palabra mañana”.

En pocas palabras, levántate de la silla, vago. Mueve esas nalgas. Eso fue lo que entendí.

Nah, bromas.

¿Has visto a esa gente que anda por la vida con una libreta del tamaño del mundo repleta de ideas y proyectos que han estado maquetando, pero que quizá nunca vayan a realizar? No seas como esa clase de gente.

Las personas que consiguen generar dinero, ser ricos, libres, y tener activos, son las que tenían una, dos o tres ideas y se llevaron el gato al agua. No se andaron por las ramas y que midiendo acá y sacando cuentas de aquello o esto.

Acerca de la inteligencia financiera y la educación financiera dice Kiyosaki, que el mayor aprendizaje y la mayor experiencia se adquiere en el terreno, sin importar cuántos libros de teoría te hayas hecho meter en la cabeza.

Lo que es realmente importante lo vas a adquirir cuando digas “quiero salir de pobre”, “quiero mejorar esta vida de mi… viendo Zapeando y el Chiringuito de jugones para luego quejarme de todo lo que me pasa y le pasa a mi cuenta de ahorros”. Bueno, ya creo que se entendió el mensaje…

Cuando digas eso, inmediatamente debes ejecutar un plan. No importa si está o no está listo. Al menos una idea.

Recuerda que los políticos llegan al poder hablando torpezas y promesas pero sin un plan. Luego, durante sus años de gobierno se dedican a tratar de hacer el plan. Y cuando ya se ha acabado el periodo de gobierno intentan reelegirse con el plan que hicieron en el periodo anterior.

Entonces, tengas o no el plan listo, comienza. En el camino irás mejorando cada cosa.

¿Cómo debemos aplicar los conocimientos de Padre Rico Padre Pobre?

Cuando Robert Kiyosaki escribió este libro recién estábamos conociendo internet. Y los hackers eran los que sabían expulsar el disquete desde la consola de comandos.

Entonces, es lógico que el mundo haya cambiado demasiado como para pensar que muchos de los conceptos que aparecían como una gran novedad en el libro de Kiyosaki hoy casi todos nosotros los dominamos.

Sin embargo, nunca está mal que nos den un par de bofetadas. Digo, de consejos.

El libro Padre Rico Padre Pobre es una de las mejores formas de “insertar” a una persona al mundo de los negocios y el emprendimiento.

Sí, incluyéndote a ti misma. “Autoinsertar” en ese caso.

Cuando queremos alcanzar la libertad y la tranquilidad con respecto al dinero, sabemos que invertir o hacer un negocio es lo que debemos hacer. Es el camino correcto, casi siempre.

Pero la mayoría de nosotros no tiene ni idea de por dónde debe comenzar. Más verde que un pepino de Leganés.

Es allí donde este libro cae como chorizo en un tazón de alubias. Digo, como anillo al dedo.

Es un libro que nos permite iniciar ese camino. Iniciar desde un punto de vista anecdótico, de lecturas sencillas y de consejos que vienen transmitidos desde un protagonista que tenía menos de 12 años para cuando suceden los acontecimientos que se relatan.

Sí, allí duele más. Un niño de 11 años dando consejos financieros a estos gordos de 30 y 40.

Contengamos las lágrimas

Pasado el llanto, seguimos:

Padre Rico Padre Pobre es un libro de inicio pero también un libro de refrescar, de enfoque. ¿Cuántas veces has dicho que 2019 sería el año en el que conseguirías todas tus metas? Posiblemente una, en diciembre de 2018, cuando viste que ya no los ibas a conseguir en ese año.

Hasta esta fecha, ¿cuántas veces has despertado con ganas de comerte el mundo pero has acabado viendo videos virales en Youtube? Posiblemente muchas.

Allí cae bien una lectura de esta biblia de la autoayuda financiera. Te ayuda a enfocarte.

Lógicamente, los contenidos de este libro no bastan para lanzarse al agua, para emprender algo al otro día. Pero sí bastan para identificar dónde están los problemas que tenemos y dónde están las soluciones que debemos aplicar a eso.

También para encontrar posibilidades de negocio que luego, tras formarnos y ganar inteligencia financiera, podríamos ejecutar.

Supongo que con todo el curso exprés de Padre Rico Padre Pobre que te he brindado no te va a faltar comprar el libro mañana y leerlo. Pero lo recomiendo. Es tu deber como ser humano ante este mundo repleto de injusticias.

Además, es la mejor manera de entender (luego) los demás libros de Kiyosaki, donde ya se arremanga un poco y desgrana términos y conceptos más profundos, que sí te ayudarían a mover las nalgas del sofá y plantearte cambiar el mundo.

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