Resumen y opinión “Los secretos de la mente millonaria” de T. Harv Eker

Hay libros que me gustan mucho. Que tengo en la biblioteca y los leo una vez al año como mínimo. Bueno, biblioteca, es decir, Kindle Paperwhite.

Uno de esos ejemplares que permanecen allí, resistiendo con ahínco a la opción de Eliminar de la memoria interna, es “Los secretos de la mente millonaria”, de Eker.

Como ya dije, es un libro que suelo leer como mínimo una vez al año.

Porque el ser humano está hecho para olvidarse por completo de lo que realmente es importante.

Y los conceptos de este libro son sumamente importantes.

Y no importantes como ir a ver los estrenos de Marvel. No. Más importantes aún.

Importantes como que te ayudarán, sí o sí, a hacerte más rico cuando despiertes y te levantes de la cama al mes siguiente.

Por eso creo que es conveniente que haga un resumen sobre este libro. Uno de los de cabecera, de un autor que no es como aquellos inalcanzables (Kiyosaki y su Padre Rico Padre Pobre, Covey,…), sino que es todavía más cercano.

Desde luego y como siempre digo:

¡A comprar el libro tíos!

Tampoco estén creyendo que voy a contarles todo lo que aparece en el libro en plan spoiler.

Flashback: ¿De qué va el libro tío?

Si tuviera que ponerle una clasificación a este libro en cuanto a orden y sencillez de los contenidos, le daría un 5/5, porque es muy fácil de digerir aunque sus teorías son profundas y concisas.

Por eso también es fácil que les pueda “contar la historia” breve de lo que va este libro, sin intentar hacer un copiar y pegar que los incite a no comprar el libro, sino a visitar este blog todos los días (oiee, que no estaría mal…).

Pues, en serio…

El libro está dividido en 2 grandes partes.

En la primera Eker se enfrasca en una sola teoría o concepto y dentro de esto va desgranando todos los argumentos para intentar hacernos ver lo que desea. Esa parte es para explicar el patrón del dinero.

En la segunda Eker nos habla acerca de los comportamientos / pensamientos que diferencian a las personas millonarias de las que no lo son.

….

De hecho, en la versión que he leído se utiliza exactamente esa diferenciación: Millonarios / No millonarios.

Me gusta, porque si eres millonario significa que eres millonario. Sin más. Y si no eres no tienes cómo argumentar nada. No eres y punto.

Tranquilo. Yo tampoco. Pero por ahora.

….

En la primera parte se nos habla del patrón del dinero estableciendo al término patrón como una corriente de pensamiento. Como una ecuación que va desde lo que pensamos y sentimos hasta lo que hacemos y recibimos (patrón pensar > sentir > hacer > recibir), y hablando del dinero como lo que es: dinero.

Esa primera parte, entonces, habla de:

  • Lo que pensamos del dinero.
  • Nuestros sentimientos de acuerdo a lo que pensamos del dinero.
  • Lo que hacemos de acuerdo a lo que sentimos sobre el dinero.
  • Las cosas que recibimos de acuerdo a lo que hacemos, sentimos y pensamos sobre el dinero.

¿A que ya lo quieres tener en la biblio?

La segunda parte ya nos viene en plan “El millonario dice rojo”, pero los “no millonarios dicen verde”. Y así nos traza 17 conceptos diferentes (los resumo más adelante, no desesperes) para comparar cómo piensan las personas que tienen tanto dinero que usan 5 billeteras (una en cada bolsillo del pantalón del mezclilla y otra… bueno, 4 billeteras) y cómo piensan las personas que no son ricas, partiendo de que está comprobado de que casi siempre lo hacen de forma exactamente opuesta.

Dicho lo dicho, vamos al meollo.

Conceptos importantes que “Los secretos de la mente millonaria” tiene para enseñarnos

Si bien soy partidario de la buena lectura y de esos libros que tienen muchos mensajes escondidos, también admito que una de las cosas por las que éste fue un Best Seller es por la sencillez de encontrar sus conceptos principales.

No. Acá no hay que buscar demasiado para encontrar los conceptos que realmente tienen importancia dentro de Los secretos de la mente millonaria, porque el propio autor los ordena de principio a fin.

Algunas veces pienso que si leo el índice una vez cada mes, me bastará para seguir acumulando dinero en mis bolsillos.

Luego me doy cuenta de que no. De que tengo que leer el libro completo. No funciona tan fácil.

De cualquier modo, aquí dejo esos 18 conceptos importantes que Los secretos de la mente millonaria nos refriega en la cara, como para que nunca los olvidemos y los apliquemos de inmediato.

Claro, a modo de resumen los secretos de la mente millonaria.

Igual tienes que comprar el libro.

El patrón del dinero

Ya lo he dicho antes. La primera parte del libro nos mete en la cabeza la idea del patrón del dinero. O de lo que nosotros pensamos acerca del dinero y las finanzas en general.

Es una enseñanza muy buena, porque es real y es sencilla de entender.

A pesar de que Eker hace conceptos, muchos ejemplos, teorías y hasta ecuaciones raras, sabrás que es cierto porque te sentirás identificado de cabo a rabo.

El patrón del dinero nos dice que todo lo que pensamos acerca del dinero es exactamente lo que nos han inculcado desde chicos. Es decir, nuestros padres.

Si tus padres te decían “es que el dinero es la causa de todos los males” o “los ricos son malas personas”, posiblemente pienses así.

¿Lo peor?

Que actúas como piensas, de acuerdo a lo que crees. Tus resultados seguramente serán los de una persona pobre.

Por lo que dije más arriba:

(pensar > sentir > hacer > recibir)

Lo que pensamos sobre la vida

“La gente rica piensa ‘Yo creo mi vida’. Los pobres piensan ‘La vida es algo que me sucede’”. – Harv Eker

¿Qué es la vida?

Ante la misma pregunta los ricos y los no ricos responden de diferente manera. Mejor dicho, de forma opuesta.

Mientras los ricos dicen y piensan que la vida es lo que hacemos con ella, lo que creamos y queremos que sea; los pobres piensan que la vida es lo que les sucede.

Por eso los ricos no se quejan. Los pobres viven repartiendo culpas.

¿De quién es la culpa de que un pobre sea pobre?

Puedes preguntarle. Habrán muchos culpables: el gobierno, el jefe, la pareja, la empresa, la economía,…

¿De quién es la culpa de que un rico sea rico?

Siempre te dirán que la culpa es suya. Es su responsabilidad. ¡Lo han creado!

Para ti, lector, ¿qué es la vida?

¿Quieres ganar o no quieres perder?

“Los ricos juegan al juego del dinero para ganar. Los pobres juegan al juego del dinero para no perder” – Harv Eker

Los ricos son personas que arriesgan lo que tienen con tal de ganar. Los pobres no se arriesgan a nada por miedo a perder.

Esa frase sería una definición de lo que este concepto intenta transmitirnos.

Y es que sí, los ricos no tienen temor de asumir riesgos con tal de tener las ganancias que quieren. Los pobres se conforman o se las arreglan para, dentro de sus miserias, sentirse bien.

Todo esto va con la zona de confort. Eso de sentirnos cómodos dentro de un círculo imaginario.

Yendo a las finanzas eso sería como:

  • Tengo 1.000 euros ganados al mes > Me siento bien
  • Tengo menos de 990 euros ganados al mes > Me preocupo

Como mi zona de confort está en 1.000 euros, posiblemente nunca intente arriesgar para ganar más. Me conformo y ya. Tengo miedo a perder y quedar en menos de 990 euros.

¿Qué hacen los ricos? Intentan estirar su zona de confort. Colocarla más alta. No sentirse bien con 1.000, sino con 2.000. Y 3.000 al tercer mes. Y 10.000 dentro de un año.

El compromiso es enemigo del deseo

“La gente rica se compromete a ser rica. La gente pobre desearía ser rica” – Harv Eker

La mentalidad de rico o de pobre no se mide sólo por el dinero que tienen las personas. Se mide exactamente por eso: por sus pensamientos.

¿Cuántas personas hacen planes cada diciembre?

Esos planes rimbombantes que empiezan por:

  • El próximo año quiero aprender un nuevo idioma
  • El próximo año quiero ir al gimnasio

¿Lo hacen realmente antes de que pasen 12 meses?

Unos no. Unos comienzan y lo dejan al cabo de poco tiempo. Otros (el 1% o menos) sí lo logran.

¿Qué hizo ese 1% de diferente? No sólo lo deseaban, sino que se comprometieron a lograrlo.

Cuando te comprometes a lograr algo, lo logras. Cuando sólo lo quieres, te sientes satisfecho con el pensamiento placentero de lograrlo, aunque no lo vayas a lograr toda tu vida.

Los ricos se comprometen, fijan plazos, hacen un plan y se enfocan en ello.

El tamaño de tus pensamientos

“La gente rica piensa en grande. La gente pobre piensa en pequeño”.

Una de las mejores y más fáciles maneras de diferenciar a alguien con mentalidad de rico de alguien que no lo es es analizando el tamaño de sus pensamientos.

¿Piensa en grande? ¿Piensa en pequeño?

La mayoría de las personas ricas, incluso antes de serlo, ya piensan en grande.

No quieren un empleo, quieren crearlo.

No desean un coche usado, desean un Mustang del año.

No buscan ir de vacaciones 1 vez al año, buscan vivir de vacaciones y trabajar de vez en cuando.

La mayoría de las personas pobres, incluso antes de serlo, ya piensan en pequeño. Tienen miedo a liderar, a llevar al toro por los cuernos, a asumir responsabilidades, a innovar.

¿Cómo cambiar esto? Analizando y siendo sincero con lo que somos. ¿Qué habilidades tenemos? ¿Dónde las queremos aplicar? ¿Cómo podemos ayudar o resolver un problema a más gente de la que creemos poder?

Cuando piensas en grande, inevitablemente serás grande.

Los ricos se enfocan en las oportunidades

“La gente rica se centra en las oportunidades. La gente pobre se centra en los obstáculos”.

La mente millonaria se enfoca en las oportunidades y en cómo aprovecharlas.

Las personas pobres se enfocan en los obstáculos y le dan más importancia, por lo que nunca hacen algo y se conforman con lo que hay.

Los ricos saben que en toda oportunidad hay obstáculos que vencer. Nunca será fácil conseguir los objetivos.

Pero averiguan, investigan, tienen una base y están seguros de que es el camino correcto.

En cambio, la mentalidad no millonaria observa los obstáculos, los anota y los acumula. Los enumera, ve que son varios y no lo intenta.

Se conforma y dice que mejor es lo que hay. Al menos es seguro.

¿Alguna vez has tenido una idea de negocio que puede cambiar al mundo, al país, a tu ciudad? Si la respuesta es sí (que de seguro la es), ¿cuántas de esas ideas han acabado en un “jodé, mejor no hago nada porque es difícil”? Allí está el problema.

Amar a los ricos, odiar a los ricos

“La gente rica admira a la gente rica y próspera. A la gente pobre le molesta la gente rica y próspera”.

O eres de un grupo o eres del otro. Al menos en este caso es así.

Todas las mentes millonarias tienen un concepto de los ricos. Los valoran, los admiran. Desde el significado más sano y respetuoso del término, los aman.

NOTA: en este caso hablamos de mentalidades millonarias y de ricos como esos que han hecho su dinero lícitamente. Porque hay más de uno por allí que ama a los que son ricos ilícitamente. Y eso tá’ mal. Lo sabes.

En cambio, todas las mentes pobres odian a los ricos. Les guardan recelo, les cae mal estar cerca de ellos, mirarlos en la televisión o en un blog escribiendo sobre libros de Eker (risas please).

¿Sabes por qué los pobres nunca serán ricos? Porque odian en lo que desean convertirse. Exactamente lo que pasa con las personas que piensan de forma millonaria. Se hacen millonarios porque la naturaleza los guía a su ecosistema correcto.

Las relaciones correctas

“Los ricos se relacionan con gente próspera. La gente pobre se relaciona con gente sin éxito”.

Este concepto de Eker tiene mucho que ver con el anterior. Las mentes millonarias se relacionan con mentes millonarias, con personas ricas o prósperas. Y no deben tener un montón de dinero para serlo. Ya sabes que es de la mente y la calidad de los pensamientos de lo que habla este libro.

Mientras tanto, las personas pobres se relacionan mucho con la gente que es como ellos. Por comodidad, por miedo a lo nuevo, por ese recelo que ya te dije que le tienen a las mentes millonarias.

Esto se puede cambiar. Claro que sí. Pero es un ejercicio que cada persona debe hacer de forma consciente. Saber que está cambiando. Saber por qué está cambiando.

Juntarse y hablar de los temas correctos con las personas correctas es un paso fundamental.

Venderse o esconderse

“Los ricos quieren promocionarse a sí mismos. Los pobres piensan negativamente de la promoción”.

Las personas con mentalidad rica no tienen miedo de salir a la calle y vender. Mejor dicho, de venderse. De ofrecer lo que saben y lo que producen al precio que realmente vale lo que ofrecen y producen.

Esto sucede porque piensan en la excelencia. En lo mejor que puedan hacer.

Los pobres piensan mal de esto. Lo ven mal. Les causa mala espina. No les gusta ser vistos, andan por la vida a escondidas diseñando CV para enviar desde correo electrónico.

Eker propone un ejercicio: si ofreces un servicio o producto, valóralo del 1 al 10. Si es menos de 6 significa que ni tú mismo lo comprarías para ti. Deséchalo y busca otro. Si está entre 7 y 9, mejóralo y sube el precio. Tiene que ser de 10. Tienes que sentir que no hay nada mejor para que puedas promocionar.

En resumen: los pobres no están convencidos y no creen en lo que hacen. Por eso les da pavor hacer promoción de ello.

El tamaño de tus problemas

“La gente rica es más grande que sus problemas. La gente pobre es más pequeña que sus problemas”.

Al menos una vez en la vida hemos tenido un problema que no conseguimos resolver. ¿Sabes por qué? Porque creemos que el problema es más grande que nosotros.

Supongamos que somos 6. Nos topamos con un problema de tamaño 4 un domingo a la tarde. A pesar del día, del momento, es #4 y nosotros somos #6, por lo que resolvemos eso en minutos.

Somos más grandes que nuestro problema.

Pero somos 6 y nos topamos luego con un problema #8. ¿Lo resolvemos? No. Buscamos excusas. Nos hacemos los tontos e incluso peor: intentamos convivir con el problema y fingir que nada pasa.

Fingir demencia.

¿Es ese problema más grande que nosotros? No.

Nosotros somos #10 y podemos con todo. Lo podemos resolver en minutos.

Pero creemos que somos más pequeños.

Cree que eres de #10 y luego afronta tus problemas. Verás cómo la perspectiva cambia.

(Este ejercicio es magnífico. Te recomiendo hacerlo al menos una vez al mes, con un problema de esos que se atascan. Uff! Te sientes como un roble).

Recibir, siempre recibir

“Los ricos son excelentes receptores. Los pobres son malos receptores”.

….

– ¿Quién en esta sala se siente merecedor de las cosas que recibe?

– A ver… veo sólo 2 manos alzadas,… ¡mira, mamá y papá solamente?

– ¿Por qué han levantao’ las manos mamá y papá?

– Porque nos sentimos merecedores de ti.

– Qué bajo han caído.

….

El anterior es un ejemplo mío, aunque nunca me sucedió. 😀

Pero, en serio, los pobres son malos receptores. Sienten que nunca merecen las cosas buenas que les pasan.

  • Si reciben un cumplido, se sienten avergonzados e intentan devolverlo de alguna manera.
  • Si reciben un bono o algo extra por su trabajo y esfuerzo, sienten que no lo merecen.
  • Se sienten culpables cuando se regalan cosas a sí mismos.

Los ricos agradecen todo esto. No intentan maquillar nada. Son felices recibiendo y se les nota.

¡A cobrar por resultados!

“Los ricos eligen ser pagados por resultados. Los pobres eligen ser pagados por tiempo empleado”.

¿A ti te gusta cobrar por resultados? Si es sí, estás condenado a ser rico. Madre mía.

A los pobres les cachondea el salario. ¿Miento? Les cachondea saber que cada mes ingresarán X cantidad de dinero.

Ya luego que alcance es otra cosa.

Por eso venden su tiempo por un salario. Porque les aterra no ganar una cantidad conocida desde el principio.

A los ricos les gusta trabajar por resultados. Saben que son más grandes que los problemas que surjan. Por eso, pueden asegurar buenos resultados siempre.

Los ricos eligen, los pobres también, pero…

“Los ricos piensan ‘Ambas cosas’. Los pobres piensan ‘O una cosa o la otra’”.

Los pobres están continuamente eligiendo entre varias cosas. ¿Un coche o una casa? ¿Vacaciones o ahorro? Esto, o aquello.

Los ricos siempre quieren ambas cosas. Quizá no al mismo momento, pero las quieren y lo dicen a viva voz: quiero ambas.

En la mente, esto tiene un efecto.

Tanto es el efecto que cuando dices Bueno, quiero el coche y luego apuntamos por la casa finalmente terminarás con el coche, pero la casa no llega nunca.

Los ricos consiguen ambas cosas porque dejan las puertas abiertas. No cierran ninguna. Ni temporalmente.

No sólo se trata de aumentar el salario

“Los ricos se centran en su fortuna neta. Los pobres se centran en lo que les ingresa su trabajo”.

¿Sabes qué es la fortuna neta?

Pues, te lo cuento.

Está formada por 5 cosas:

  • Ingresos por trabajo
  • Ingresos pasivos
  • Ahorros
  • Inversiones
  • Simplificación (vivir con menos dinero sin que afecte la calidad de vida. Como un minimalismo financiero).

Los ricos se enfocan en mejorar en los 5 aspectos. Los pobres en los ingresos por trabajo.

Y se nota.

La administración del dinero

“Los ricos administran bien su dinero. Los pobres administran mal su dinero”.

A pocas personas les gusta administrar el dinero.

Es aburrido, dicen.

No tengo tanto dinero como para administrar, argumentan.

Me restringe mucho, aseguran.

Lo cierto es que mientras más administres, mejor te va. Eres más libre.

Porque sabes exactamente cómo se distribuye, desde dónde llega y hacia dónde va el dinero.

Lo sabes todo sobre él. Y eso te permite gobernarlo y dominarlo, y que no sea al revés.

Los ingresos pasivos

“Los ricos hacen que su dinero trabaje para ellos. Los pobres trabajan por su dinero”.

Que los ingresos pasivos aparezcan en todos los libros de autoayuda financiera es algo que debemos rescatar.

Nos intentan dar un mensaje eh?

Eker se enfoca en los plazos.

Los pobres son cortoplacistas: “Necesito 100 euros para la próxima semana”.

Los ricos miran al largo plazo: “Necesito sembrar esta semilla (1 euro, 2, 3,…) para que al cabo de un año esté dando frutos de 100 en 100”.

Sembrar esa semilla es un trabajo inicial. Luego da los frutos por su cuenta.

El pobre siempre estará persiguiendo 100 euros para la próxima semana. Y la próxima, y la próxima,…

Todos sentimos miedo

“Los ricos actúan a pesar del miedo. Los pobres dejan que el miedo los detenga”.

Los ricos también sienten miedo. También saben que las cosas pueden salir mal o al menos no como ellos quieren.

La diferencia es que logran analizar todo de una manera tan detallada que, aún así, saben que también tienen posibilidades de que salga bien.

No se detienen.

Los pobres sí lo hacen.

Miran en la tele que todo está mal, y se detienen.

Un amigo les dice “oye, que puede salir mal”, y se detienen.

Los ricos siempre actúan a pesar del miedo.

Los millonarios se forman continuamente

“Los ricos aprenden y crecen constantemente. Los pobres piensan que todo lo saben”.

Eker afirma que decir “Ya lo sé” es lo peor que existe. Te cierra al aprendizaje.

Los ricos valoran aprender. De una conversación, de un libro, de un blog, de dónde sea.

Siempre son receptivos con cosas que le puedan enseñar algo. Aunque no sepan al inicio qué aprenderán.

Los pobres cierran la puerta al aprendizaje.

Formarse constantemente es una de las maneras de ir cultivando la riqueza interior. Después de todo, es la primera que debe llegar para que la riqueza material se mantenga siempre contigo.

¿Cómo debemos aplicar los conocimientos de “Los secretos de la mente millonaria”? 

A modo de: Opinión Los secretos de la mente millonaria

Ya cerrando el post, tenemos que hablar de cómo aplicamos los conceptos del libro a nuestra vida, a nuestro día a día.

Porque si no no sirve para nada.

No. No sirve de nada saberlo todo y luego no aplicarlo en ninguna de las cosas que hacemos.

Y como Eker viene de un mundo parecido al nuestro, e incluso emprendió negocios, ganó mucho dinero y rápidamente lo perdió (porque todavía tenía un patrón de dinero de gente pobre), se parece mucho a toda la gente que puedas conocer.

Este parecido es lo que le hizo redactar Los secretos de la mente millonaria de una forma sencilla: una frase inicial, un concepto claro, y al final una serie de recomendaciones y acciones que el lector debería tomar en los próximos 7 días.

Esa sencillez no hace otra cosa que aclarar eso de saber cómo aplicar los conocimientos. El mismo Eker es quien te dice en el libro cómo los vas a aplicar, y cuándo lo harás.

Por eso, si tuviera que darte un consejo para que quede todavía más claro (quedará más claro, créeme) es que leas la primera parte en una semana, y en las siguientes leas 1 comportamiento que diferencia a ricos de no ricos, uno por semana.

Así podrás aplicar mejor los consejos, las acciones.

Creo que te lo dije al inicio, y si no lo hice no te preocupes, pero: Este libro hay que leerlo al menos una vez por año.

No sólo porque es fácil de leer y entretenido.

Tampoco por la sencillez con la que vamos a entender lo que hay que hacer.

Sino porque somos testarudos a más no poder. Nos dicen la cura contra el mal de amores hoy y mañana andamos con resaca de despecho.

Entonces, nada mejor que tener alguien que nos mantenga enfocados.

Enfocados en los objetivos y en las oportunidades, más no en los obstáculos.

Así que nada, aunque con esta sesión gratuita que te he brindado puedas haber calmado tus ansias de conocimientos, siempre recomiendo que compres el libro. Si lo leerás una vez por año y te ayudará a ser más rico, siempre te saldrá muy barato.

También te puede interesar...

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *