Pensamiento divergente: Qué es y como mejorar tu productividad

Cuando queremos hacer cualquier cosa, queremos hacerlas bien.

Pero por sobre todas las cosas, queremos ser productivos.

Nos gusta hacer las cosas rápido, para luego tener tiempo libre.

Sin embargo, hay días y días.

  • Días en los que las cosas no fluyen.
  • En los que las soluciones de otros días no funcionan igual.
  • Momentos en los que quisiéramos tener nuevas soluciones en la mente.

Eso generalmente sucede porque nuestra mente está programada, desde que somos muy chicos, para encontrar las soluciones de una sola manera.

Lo hace utilizando el pensamiento convergente.

Podemos hablar del pensamiento convergente como el pensamiento “tradicional”.

El que nos enseñan en las escuelas.

Con el que llegamos a las universidades.

El método deductivo.

O el método científico, como también le dicen.

El pensamiento convergente es muy fácil de aprender.

Se basa en la búsqueda de soluciones de una forma lineal.

Por eso, si alguien memoriza los pasos, puede encontrar las soluciones.

Porque sólo hay que seguir los pasos.

Por eso la mayoría de las preguntas prácticas en un examen universitario se resuelven de una sola manera.

Y si pueden ser resueltas de varias maneras, siempre debes resolverlas como lo hace la mayoría.

Eso es un pensamiento convergente.

Efectivo y eficiente cuando se trata de seguir pasos.

Cuando encuentras el punto de partida e identificas algunos puntos intermedios.

Sin embargo, el pensamiento convergente no fomenta la creatividad.

Fomenta el razonamiento.

Porque el pensamiento convergente se basa en referencias.

  • Referencias de pasado.
  • De experiencias vividas.
  • De todo lo que el cerebro almacena, que a fin de cuentas es “un sistema de archivo”.

Pero la productividad, salvo que te dediques a una carrera u oficio muy “convergente” (administración contable, matemáticas,…), es algo que pretende ser más creativo que razonable.

De no ser así, se producen los atascos que ya te avisaba al inicio.

¿Cuál es la propuesta?

El pensamiento divergente.

¿Qué es el pensamiento divergente?

Pudiera hacerme el vaguete y decir que el pensamiento divergente es todo lo contrario al convergente.

Porque en esencia es así.

Pero no, porque es muy pobre ese concepto.

Con ese concepto apareceré en la página 92 de Google.

A diferencia del pensamiento convergente que utiliza referencias, procesos cartesianos, métodos deductivos y científicos, el pensamiento convergente parte de los estímulos.

Y sabemos que los estímulos no son para nada lineales.

Simplemente ocurren.

Por eso podemos decir que se trata de un tipo de pensamiento:

  • Disruptivo, ya que parte a contracorriente buscando soluciones en campos que nunca exploramos o pensamos explorar.
  • Creativo, porque no utiliza la razón, sino la imaginación. Busca soluciones desde el lado más creativo del mundo, como quien elabora un cuadro desde un lienzo en blanco.

De esa manera, el pensamiento divergente la mayoría de las veces encuentra muchas soluciones para un mismo problema.

Y esa es una de las grandes diferencias con respecto al pensamiento convergente.

Hablando de eso, vamos a ver en qué se diferencian para que entiendas por qué es mejor utilizar, a veces, el pensamiento convergente.

¿Cuál es la diferencia del pensamiento convergente y el divergente?

Ya te dije que aprendemos desde chicos a pensar de forma convergente.

A basarnos en memorizar referencias para luego sacarlas cuando haga falta.

¿Y qué pasa cuando no hay referencias que buscar?

Pues, morimos en la orilla después de tanto nadar.

Podría decirte mil diferencias entre el pensamiento convergente y el divergente, pero prefiero unificarlas todas en los siguientes campos:

  • Utilización de recursos.
  • ¿Cómo se llega a la verdad?

Así que comencemos.

Utilidad

Una de las grandes ventajas del pensamiento divergente es que sirve para todo, para todos, y en todo momento.

Su utilidad es infinita.

Como ya te dije, el pensamiento convergente necesita de referencias.

Necesita que anteriormente hayas aprendido cómo se hacen las cosas.

O de qué tratan esas cosas.

En el caso del pensamiento divergente no ocurre así.

Al partir de estímulos, intentará encontrar soluciones incluso cuando nunca haya visto ningún problema igual.

Intentará aferrarse a algún pensamiento inicial.

Lo utilizará como base para luego hacer surgir nuevas ideas.

No requiere de un origen claro.

Tampoco de una ruta secuencial.

De allí que la utilidad sea más amplia que en el caso del pensamiento convergente.

Sin embargo, cómo veremos, a veces el convergente le gana al divergente.

Utilización de recursos

Cuando hablamos de tipos de pensamiento, al referirnos a la utilización de recursos me refiero a la energía que consume el proceso.

Como si nuestro cuerpo es un CPU y nuestro cerebro una memoria RAM.

¿Cuánta memoria RAM consume cada tipo de pensamiento?

A eso me refiero con utilización de recursos.

Y es que el pensamiento convergente es mucho más eficiente que el divergente.

Porque tiene puntos de partida, y porque conoce el final.

Sobre todo porque afirma que existe sólo un final posible.

Lo único que tiene es que inventar un camino para llegar a él.

Y el camino se va haciendo partiendo desde referencias.

Por eso utiliza menos recursos.

De hecho, existe un experimento de hace unos 25 años atrás donde se sometió a 2 grupos de personas a un cambio en el patrón del sueño para determinar qué tipo de pensamiento era “más fácil” de hacer.

Al primer grupo se le pidió memorizar los pasos para solucionar un problema medianamente común.

Al otro grupo se le pidió estudiar sobre el mismo problema, pero sin indicar ningún paso para solucionar.

Tras el cambio en el patrón de descanso, se les pidió resolver el problema.

Y aunque ambos grupos resolvieron el enigma, fue más fácil para los que tenían los pasos a seguir en el cerebro.

Los que no lo tenían, desarrollaron métodos “nuevos” para resolver el problema, pero tardaron un poco más.

Por eso, cuando hablamos de la utilización de recursos, tenemos que hablar de por qué hay días en los que somos menos creativos o productivos.

Y esto tiene que ver con la energía.

  • Si no has dormido bien, posiblemente no tengas creatividad ni pensamiento divergente.
  • Si no has comido bien, lo mismo.
  • Y si estás en un pico de tensión o estrés, igual.

Por eso siempre es mejor descansar o comer sanamente, hacer ejercicio o disminuir la tensión, antes de someterse a trabajos que dependen de nuestra creatividad y de una total concentración.

Perspectivas

También dije anteriormente que el pensamiento convergente utiliza el método científico.

El método científico se basa en la comprobación de hipótesis.

Paso a paso.

Verifica uno, pasa al próximo.

Y así hasta el final.

Pero apenas un paso es comprobado, no se cambia.

Además, siempre se identifica un único final posible.

Una única verdad.

Y lo queramos o no, el mundo en el que vivimos ya no se interesa tanto por una única verdad.

Hay mil formas posibles porque hay mil verdades alternativas.

Y el pensamiento convergente escapa de esta posibilidad.

Por eso en algunos sectores es mejor el pensamiento divergente.

Incluso para el método científico.

Principalmente porque explora múltiples perspectivas.

¿Alguna vez has estado en un problema grande y has hecho algo como lo siguiente?

Tienes un problema.

Y luego dices…

¿Qué haría X persona si estuviera en mi lugar?

¿Qué haría un médico ante un problema así?

¿Y si lo miro desde otro punto de vista?

Así funciona el pensamiento divergente.

Porque, como dije, parte desde la afirmación de que varias formas y varias verdades son posibles.

Y rara vez se equivoca.

¿Cómo se llega a la verdad?

Entonces, ¿cómo llegan a la verdad y cómo dan con la solución?

El pensamiento convergente va secuencialmente:

  • Punto A: partida
  • Punto B: Paso 2
  • Punto C: Paso 3
  • Punto Z: único final posible

Posiblemente pueda funcionar esa vez.

Y si lo hace, esa solución queda grabada en nuestra memoria.

Porque es un proceso que se basa en referencias.

Igualmente es posible que luego, ante un problema similar, no sirva de nada y estemos atascados.

¿Por qué sucede eso?

Porque los trabajos modernos, el mundo moderno, escapa de toda referencia.

Por ejemplo, no podemos resolver un problema sobre conexiones de internet de alta velocidad si lo que tenemos como referencia son documentos del año 2005.

En aquel tiempo el internet era internet.

La alta velocidad era una utopía.

Allí no sirven las referencias.

Por eso el pensamiento divergente utiliza los estímulos.

Fomenta la creatividad desde el punto de vista de un creador.

  • No existen referencias que revisar.
  • Sabemos poco o nada.
  • Toca inventar o toca informarse bien.

Ante cualquiera de las primeras dos rutas (inventar, informarse), se elegirá convenientemente y luego continuará el proceso de múltiples rutas, como en una lluvia de ideas.

Entonces, antes de pasar a ver cómo afecta el pensamiento divergente a la productividad, podemos resumir:

  • Pensamiento divergente:genera ideas y soluciones nuevas
  • Pensamiento convergente:utiliza, ordena, clasifica ideas, soluciones y procesos que ya conocemos

¿Cómo afecta el pensamiento divergente a la productividad?

La productividad es un proceso en el que todos intentamos hacer más con menos.

Con menos recursos y/o con menos tiempo.

No hay más definición posible.

Por eso, pensamos que el pensamiento creativo (divergente) no tiene cabida cuando hablamos de productividad.

El pensamiento convergente hace el proceso y llega a la solución.

Y como ya dije, eso consume menos energía.

Por tanto, podría decirse que es más productivo.

No siempre será así.

Los trabajos y oficios actuales escapan de la rutina y de la repetición.

Si un trabajo no exige una dosis de creatividad, lo más seguro es que se automatice.

Porque están desapareciendo los trabajos así.

Y si te dedicas a un trabajo así posiblemente te quede poco tiempo.

Entonces, ¿funciona el pensamiento divergente de cara a la productividad?

Sí. Pero depende.

Antes de pasar a este punto, hice una síntesis de los dos pensamientos.

Uno crea ideas y procesos novedosos.

Otro utiliza los que ya conoce.

No todos los días necesitas ser divergente.

A veces la solución está allí, y simplemente la utilizas.

No hay, digamos, necesidad de reinventar la rueda.

Pero hay momentos en los que no existe solución posible en “el archivo”.

Y necesitas, más que innovar, crear algo diferente.

Totalmente nuevo.

Pero aunque el pensamiento divergente no utiliza referencias, sí necesita formación.

La documentación es el primer proceso de generar nuevas ideas.

Si no tienes ni la más remota idea de lo que vas a hacer, primero te documentas y luego generas las ideas.

Siempre es así.

Pero la forma en que lo haces también define cómo piensas.

El pensamiento convergente buscaría la información en “los lugares donde todos buscarían”.

Es lógico. Es “convergente”.

El pensamiento divergente exploraría campos en los que pueda encontrar soluciones e información nueva.

Campos en los que nadie buscaría.

Es disruptivo. Novedoso. Es “divergente”.

¿Cómo logramos pensar de forma divergente?

Llegados a este punto, nuestro único deseo es pensar de forma divergente.

No siempre. Pero es lo que queremos.

Y está bien.

Es necesario.

Pero… pero… ¡no sabemos cómo hacerlo!

¿Sabes por qué?

Porque inconscientemente estamos buscando referencias en nuestra mente.

Y no las hay por ningún lado.

Esta es la parte donde entro yo, con traje de superhéroe a brindarte algunos consejos.

He llegado.

Tengo las soluciones para tus problemas.

¿Qué vamos a aprender con estos consejos?

A pensar de forma divergente, lo que tiene que ver con:

  • Ganar fluidez: generar más ideas, más procesos, más soluciones, más finales posibles.
  • Ser flexible: si existen más perspectivas, ¿por qué no analizarlas?
  • Ser más original: la originalidad se paga. Y se paga bien.Las soluciones nuevas y las ideas disruptivas requieren una fuerte dosis de originalidad.
  • Ser más creativo y detallista: es un proceso más completo del pensamiento divergente. Tiene que ver con un alto grado de sofisticación y perfeccionamiento para las ideas que ya hemos desarrollado.

¿Cómo vas a lograr eso?

Haciendo cosas como las siguientes:

Practica la generación de ideas

Dedica unos 25 minutos de tu día a este ejercicio.

Utiliza una pregunta inicial como detonante de tu pensamiento divergente.

Una pregunta que pueda tener infinidad de respuestas posibles.

Te sugiero un par:

  • ¿Qué necesita mi ciudad para ser autosustentable?
  • ¿Qué usos puedo darle a X artefacto?

Anota cada idea que surja. Cada pensamiento.

Incluso si no tienen nada que ver.

Como dije, hazlo por 25 minutos.

Cuando acabes, tendrás como mínimo 10 ideas o pensamientos.

Posiblemente la mayoría parezca no tener sentido.

Sin embargo, hiciste una pregunta inicial detonante de tu pensamiento divergente.

Inconscientemente, tu cerebro “más creativo” comenzó a lanzar ideas.

Para finalizar, intenta ordenar y unir las ideas que han surgido.

Y plantea respuestas certeras a esas preguntas.

El descanso y el estado de ánimo

Aunque cueste creerlo, nuestro cerebro está programado para desarrollar su pensamiento divergente.

Conforme pasa el tiempo se acostumbra a lo más fácil si no lo estimulas.

Pero allí está.

No obstante, para que ese tipo de pensamiento despierte es necesario que tenga la energía demandada.

Volvemos al punto en el que hablaba del uso de los recursos.

¿Alguna vez te has percatado de que estás “en tu elemento?

¿Te has dado cuenta de que andas “más creativo que nunca”?

¿Las ideas surgen aunque jamás en tu vida hayas afrontado problemas iguales?

La respuesta puede resumirse en el hecho de haber descansado bien o tener buen ánimo.

Cuando estamos cansados, el pensamiento divergente no despierta.

Aunque queramos.

Aunque tomemos 10 tazas de café.

Estamos cansados y punto.

El pensamiento divergente posiblemente no aparezca.

Hasta que descansemos bien, despertemos y volvamos al trabajo.

Esto sucede porque si no hay energías suficientes para un proceso tan complejo, el cuerpo no estimulará ningún pensamiento novedoso. Se irá a lo más fácil, a seguir procesos basados en referencias.

También pasa cuando estamos de mal ánimo.

Puede ser estrés.

Tensión.

Rabia o tristeza.

En esos días también es posible que el pensamiento divergente no surja.

O surja mal, que es peor.

La alegría y la felicidad son detonantes del pensamiento divergente y de la creatividad.

Las personas que son más felices tienen más posibilidades de resolver problemas.

Claro está que cuando tenemos un problema, lo menos que tenemos es alegría.

¡Joder, tenemos un problema!, ¿cómo vamos a estar sonriendo?

Al igual que pasa con el descanso, lo mejor es “alinear las fuerzas” para luego atacar.

En este caso, cada quien tiene algo que lo alegra o hace feliz.

Y no tiene que ser una escapada de fin de semana.

Que puede ser contraproducente.

Puedes dedicar 15 o 20 minutos a una actividad lúdica.

A una pausa estrictamente para divertirte.

Al volver, notarás que incluso intentas divertirte en el proceso de resolver el problema.

Esa es una de las señales de que el pensamiento divergente ha despertado.

Por eso, más que entrenarlo, mejor es brindarle “la energía” necesaria para que despierte y pueda ser utilizado a nuestro favor.

¿Listo para ser el más productivo de tu empresa?

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